Con varios años de trabajo de muchos especialistas como sostén, hace unos días vieron la luz las nuevas Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA), que pretenden promover hábitos y conductas nutricionales más saludables. El lanzamiento oficial estuvo a cargo del ministro de Salud de la Nación, Jorge Lemus, acompañado por la representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Argentina, Maureen Birmingham.

“Luego de 14 años se produjeron cambios profundos en la forma de vivir, enfermar y morir. Los estilos de vida cambiaron así como la oferta del mercado de alimentos y bebidas”, dice en su introducción el documento. De hecho, los problemas de salud relacionados con la mala alimentación han despertado la alerta hace tiempo, pero los datos epidemiológicos actuales son alarmantes en todo el mundo, y nuestro país no es la excepción: el número de personas que sufren obesidad no deja de crecer, y muchos de esos pacientes son niños y adolescentes.

“Se trata de un revisión de la guía anterior -la primera versión, a cargo de la Federación Argentina de Graduados en Nutrición y de la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas, se había publicado en 2000-, porque el perfile epidemiológico ha cambiado, para peor”, explicó a LA GACETA la licenciada en Nutrición Josefina Corzo, jefa de la división Nutrición del Programa Integrado de Salud (Pris) de la Provincia.

Primero -añadió- se realizó un documento técnico que tuvo en cuenta muchas variables, como la disponibilidad alimentaria, el acceso a los alimentos, los hábitos... Luego se construyó la guía para la población, que consta de un gráfico (imagen) que simula ser un plato, para que quede más claro) y 10 mensajes, de base científica pero con lenguaje llano y convincente.

Modelo para replicar

Antes de ofrecer el diagnóstico de la situación nutricional del país, el nuevo documento establece los potenciales usuarios, e implica en esa definición un grupo importante de la población: “todos aquellos que cumplen o puedan cumplir una tarea educadora o multiplicadora de la educación alimentaria nutricional”. En primer lugar, queda claro, profesionales de la salud y docentes.

“De hecho en Tucumán se desarrolla desde hace siete años una capacitación con puntaje docente para que los maestros puedan ser multiplicadores. Sumadas a la acción de los CAPS, se espera que las escuelas puedan influir en el ámbito familiar, pero hay que tener claro que la transformación exige mucho esfuerzo y que será paulatina”, destacó Corzo. “Necesitamos decisión política, acción política... Un ejemplo es el tema de los quioscos saludables. Incluso aunque los lográramos dentro de los establecimientos (algunos no cuentan con agua; muchos no tiene heladera...), ¿cómo controlar sin decisión política y sin presupuesto a quienes venden a las puertas de las escuelas?”, se preguntó.

El 36% de los niños tucumanos es gordo

Bienvenidas sean las nuevas guías alimentarias, porque, aunque se reconozca que los cambios no serán fáciles, la realidad indica que son urgentes e imprescindible: de 10.000 chicos tucumanos evaluados en 118 escuelas primarias de gestión estatal el año pasado, el 19,5% sufre obesidad y otro 16,5% padece sobrepeso.

Las cifras, brindadas por Mariana Prado, responsable del Programa Fortalecimiento de la Salud Escolar (PROSANE) no solo son elocuentes, son alarmantes: indican que más de un tercio de los niños sufre de malnutrición por exceso. Las mediciones forman parte de un programa integral de control del estado sanitario de la población escolar, y se realizan a los seis y a los 11 años.

Un informe nacional, por su parte, apunta que entre 2007 y 2012 la prevalencia de exceso de peso en jóvenes de entre 11 y 17 años aumentó de 17,9% a 27,8%, y, específicamente, la de obesidad creció del 3,2% a 6,1%. El estudio, informa Télam, fue realizado por la Fundación Interamericana del Corazón Argentina (FIC) y Unicef.

“Esta investigación nos permitió mostrar que cuando hablamos de desnutrición no nos referimos sólo a chicos consumidos, sino también a malnutrición, situación mucho más prevalente y real en Argentina”, dijo a Télam Fernando Zingman, de Unicef. “La elección de los alimentos muchas veces excluye los productos más sanos porque son más caros”, explicó, y recordó que otro condicionante importante es el sedentarismo en aumento.